Es comerse un paquete de papas de limón con jugo de naranja, seguir con un vaso de leche, galletas y un pingüino Marinela; continuar con un pedazo de natilla y un buñuelo y responder a la pregunta "¿quieres sopa?" - “bueeeno”. Por fortuna a mi tía se le olvido servirme la sopa y no comí más.
Pero consecuencias: Una terrible jaqueca, acompañada de ganas de vomitar.
Oh terrible debilidad del número siete… redondo, redondo, barril sin fondo.